La ciencia-ficción como ejercicio de hipótesis científica

La tesis de las dos culturas divide el edificio del saber humano en dos grandes secciones, la ciencia y las humanidades, en beneficio de la primera y perjuicio de la segunda. Esto produce un enfrentamiento entre aquellos que consideran que la ciencia es el verdadero ideal del hombre y los que piensan que la ciencia, de hecho, empobrece al hombre por oscurecer otras dimensiones de su cultura más profundas y significativas. Dentro de esta dicotomía, la ciencia-ficción, como producto artístico, se situaría en un terreno intermedio en el que nuestra capacidad creadora se serviría del arte para plantear un ejercicio de hipótesis científica, de cara a situación futura en la que los planteamientos científicos y adelantos tecnológicos actuales habrían generado ya sus últimas consecuencias, con el objetivo justamente de entender en todo su sentido el presente a partir de esas consecuencias esperables.

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Jurisprudencia técnica y moralidad (V) Los límites de la justicia legal y el fenómeno moral nazi.

Lo que en el juicio contra Eichmann estaba en juego era, en el fondo, la limitación de la jurisprudencia técnica, que hace posible que la justicia legal y la justicia moral no tengan por qué coincidir necesariamente. Pues juzgar en términos jurídicos la validez de un juicio que desde su comienzo excede los límites de la jurisprudencia técnica es una contradicción en los mismos términos del análisis. El colapso moral de la sociedad alemana en relación a las máximas morales universales que rigen el comportamiento de los agentes es, en el fondo, lo único que le permite a Arendt seguir considerando a Eichmann como culpable. Ahora bien, esta insuficiencia argumentativa del texto de Arendt hace que la pregunta de la sospecha quede terriblemente sin respuesta: ¿hasta qué punto hubiera sido posible para Arendt aceptar un seguimiento reflexivo, es decir moralmente implicado, del régimen nazi por parte de los alemanes? Hasta que dichas cuestiones trágicas no sean planteadas en toda su profundidad y maldad radical, el fenómeno nazi, como caso político y como caso moral, seguirá siendo completamente incomprensible para nosotros.

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El proyecto de la identidad personal: ¿cómo somos lo que somos?

¿Cómo llegamos a saber cómo somos, qué clase de persona somos? Normalmente solemos plantearnos la pregunta que guía nuestra reflexión cuando experimentamos una crisis de identidad. Esto es así porque en realidad ése es el problema que subyace en el fondo de la pregunta que nos hacemos con angustia: si en lo que cada uno somos se incluye lo que los demás piensan de nosotros, ¿cómo diferenciarnos del resto? Si todos somos semejantes porque todos manejamos los mismos modelos de conducta, ¿dónde se encuentra el espacio necesario para que pueda surgir algo propio? Debemos ser capaces de juzgarnos críticamente a nosotros mismos; entonces seremos capaces de tener conciencia acerca de lo que somos en mayor parte. Pero para completar esa conciencia debemos contra-reflejarnos con el resto de la comunidad para comprobar si nuestros juicios han sido adecuados o no.

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Jurisprudencia técnica y moralidad (IV) La raison d´Etat y las órdenes superiores.

La argumentación de Arendt se levanta, en el fondo, sobre la consideración de que tanto los principios legales sobre los que se fundaba el Tercer Reich como los actos cometidos por Eichmann constituyen delitos y crímenes. Esto significa que Arendt, al calificar los actos de Eichmann como delitos normalizados, está hablando del delito de una manera extralegal. Lo que en último término se esperaba de Eichmann y de toda la sociedad alemana era que no colaborasen con un sistema legal moralmente culpable, que reconociesen, más allá de la justicia legal de esas normas políticas, su injusticia moral: Eichmann era culpable, no como ciudadano alemán, sino como agente moral de la especie humana.

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Circunstancia y lugar, o sujeto y espacio en la filosofía de Nishida Kitarō

Cuando, desde la noción de circunstancia, crucial en nuestro pensamiento occidental moderno, que gira egocéntricamente en torno al sujeto, intentamos entender el concepto nishidiano de «lugar», aparentemente paralelo, nos sorprendemos ante nuestra incapacidad conceptual de entender un concepto que, en principio, debería ser elemental para una filosofía que gira en torno al sujeto como su núcleo nervioso. En la noción nishidiana de «lugar» el espacio está ya generado en todo su sentido, y el sujeto viene a él y se conforma a él, como el agua se conforma a la forma del vaso o de la jarra. No es el sujeto el que, desde sus determinaciones personales, viene a configurar una circunstancia en la que interactúan elementos externos, sino que todo lo que hay son elementos externos, y es el sujeto, que es “nada”, el que se adopta a la red significativa del espacio – que también es una nada dentro de la nada absoluta que supone la realidad.

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Jurisprudencia técnica y moralidad. Los límites de la humanidad civil (III) La (in)suficiencia de la defensa de Eichmann: los ‹‹actos de Estado››.

Arendt analiza en detalle dos conceptos jurídicos que podían haber sido manejados por la defensa de Eichmann para exculparle, con el objetivo de mostrar que ambos conceptos son jurídicamente insuficientes en la medida en que permitirían la exculpación de criminales como él. Ahora bien, no es la propia jurisprudencia la que reconoce su misma insuficiencia, sino que es desde el campo de la moral desde el que Arendt reconoce la insuficiencia de tales conceptos jurídicos. Pero al hacer esto Arendt viola los límites de validez que ella misma marca y, con ello, pone en peligro su propia argumentación.

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Jurisprudencia técnica y moralidad. Los límites morales de la humanidad civil (II) Los campos de aplicación de lo moral y lo jurídico.

Eichmann nunca comprendió adecuadamente que lo que estaba llevando a cabo era un mal extremo, radical. Su irreflexión residió en una firme disposición a cumplir ciegamente las órdenes que se le imponían laboralmente, sin reflexionar acerca del valor moral de éstas. Es en este punto en el que el problema del análisis de Arendt sale a la superficie en toda su crudeza: se trata de delimitar con claridad en qué punto se encuentra la culpabilidad de Eichmann, en el campo de la culpabilidad jurídica o en el de la moral. La argumentación de Arendt indica que la opción correcta es la primera. Sin embargo, desde la más estricta jurisprudencia técnica, Eichmann nunca debió ser condenado a muerte, sino, por el contrario, puesto en libertad, en base a la misma justicia legal desde la que fue juzgado.

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La existencia en el abismo en “Del sentimiento trágico de la vida” (III) La vida en lucha.

Si seguimos el camino de la razón hasta sus últimas consecuencias, aceptando la confianza en sí misma hasta el límite de su capacidad, este camino termina desembocando, paradójicamente, en una desconfianza racional en lo racional. en la conciencia racional de que la razón está siempre volcada a una vida que se encuentra más allá de sus límites. Razón y voluntad se limitan entre sí a la vez que se fuerzan a ir hasta el final de sus capacidades: la razón desmiente a la voluntad y la obliga a ser más racional en sus creencias, y la voluntad fuerza a la razón y le exige satisfacer sus deseos.

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Jurisprudencia técnica y moralidad. Los límites morales de la humanidad civil (I) Introducción: “Eichmann en Jerusalén”.

Para Hannah Arendt, el gran problema que presentaba el proceso de Jerusalén no era, por lo tanto, al menos en un primer momento, un problema moral. Ya que éste, por principio, no puede tener cabida en un juicio penal. Se trataba, por encima de todo, de un problema jurídico: el juicio contra Eichmann debía ser estudiado detenidamente porque en él se planteaba la cuestión problemática de hasta qué punto nuestro sistema jurídico es capaz de enfrentarse a delitos como los cometidos por la sociedad nazi manteniéndose en el ámbito de lo puramente legal y sin remitir a valoraciones morales. El análisis de la posición de Arendt que vamos a realizar aquí gira directamente en torno a esta problemática, y está dirigido a esclarecer la legitimidad por parte de Arendt a la hora de concebir la condena a muerte a Eichmann como política y jurídicamente correcta sin violar la distancia presente entre el ámbito de la moralidad y el de la jurisprudencia técnica.

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La existencia en el abismo en “Del sentimiento trágico de la vida” (II) La contradicción fundamental

O me guío más por la razón, y entonces vivo una vida desesperada por tener como imposible mi existencia eterna, o me guío más por la fe, y entonces me resigno a una esperanza irracional en la otra vida. Pero la fe del carbonero, que cree en Dios y en la inmortalidad con tal seguridad que anula cualquier atisbo de duda racional, es paralelamente opuesta a la seguridad racional de Epicuro o de Leibniz, los cuales, en su seguimiento rígidamente fiel de la razón, ahogan toda su vida emocional volitiva por lo racionalmente demostrado, principalmente ese deseo angustioso de eterno destino. Y ninguna es aceptable.

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